viernes, 29 de noviembre de 2013

Verano en Maspalomas

¡Anda que no le dimos vueltas a lo de a dónde ir de vacaciones este verano! Mirando precios, la verdad es que casi te salía parecido irte a las islas o irte a la zona del Caribe. Pero al final, decidimos no hacer un viaje tan largo y nos marchamos a las Islas Canarias. Yo ya había estado en Tenerife, en la Costa Adeje, hace unos 10 años, pero no me hubiese importando volver, sino ir a Lanzarote o Fuerteventura. Pero tras calcular presupuestos, decidimos optar por irnos a Gran Canaria, a la zona sur, a Maspalomas. 

La verdad es que nunca me había llamado la atención la isla. De hecho, no me habían hablado muy bien de ella, ya que me dijeron que era el más feo de entre las islas y donde menos cosas hay para hacer. Pero no nos importó. La idea que teníamos era, como siempre, visitar lo máximo posible y descansar un poco, al fin y al cabo estábamos de vacaciones. Lástima que no tenga muchas fotos para mostraros, y es que (¡qué cabeza la mía!) olvidé el cargador de la cámara reflex en casa y la batería del móvil no me aguantaba todo el día. Pero se puede decir que las fotos más importantes las tengo. 

DÍA 1 - Llegada

Cogimos el avión en Madrid, ya que si lo cogíamos desde Bilbao, había que hacer escalas y pasábamos muchos horas en el viaje. Llegamos sobre las 20:00 y al de media hora ya estábamos en el autobús rumbo a Maspalomas. No era un autobús de esos que te va dejando delante de cada hotel, por lo que tuvimos que andar unos 15 minutos desde donde nos bajamos. Pero una vez llegamos a los apartamentos, me parecieron ideales. Y es que teníamos un pequeño adosado de dos pisos muy mono. 
Estaba justo al lado del Campo Internacional de Golf, a unos 20 minutos andando desde el Faro de Maspalomas. Se llamaba Cordial Green Golf y si vuestra intención era pasar unas vacaciones tranquilas, sin preocuparnos por el ruido de la fiesta, ésta era una buena opción. Hay que decir que queda bastante alejado de todo en general, pero desde el hotel salían dos autobuses cada cierto tiempo, uno que iba hacia la zona del Faro y otro hacia la Playa del Inglés. Pero la frecuencia no era muy amplia y el último autobús de vuelta era sobre las 20:00. Como nosotros ya teníamos decidido que íbamos a alquilar una moto para el resto de los días que nos quedaran, la distancia nos daba un poco igual. Lo malo es que por la zona estaba todo bastante dejado y fuimos a un centro comercial donde sólo había 2-3 restaurantes abiertos. Tuvimos suerte y cenamos bastante bien. Y de vuelta al hotel, estábamos tan cansados, que caímos rendidos en muy poco tiempo. 


DÍA 2 - Conociendo un poco la zona

Cogimos el primer autobús que salía dirección al Faro de Maspalomas. Queríamos desayunar algo allí, pero no había ninguna cafetería abierta. A esa hora sólo había chiringuitos con ropa, complementos y demás, y algún que otro restaurante que empezaba a prepararse para las comidas. Y es que no tenemos que olvidar que la mayoría de las islas están más bien orientadas a turistas ingleses, alemanes y demás, quienes tienes los horarios de las comidas como dos horas adelantadas. Así que nos tuvimos que conformar con un zumo y unos bollitos que compramos en una tienda. No íbamos preparados para ir a la playa, así que dimos un paseo y poco a poco volvimos hacia el hotel. 
La tarde la aprovechamos para buscar algún sitio donde alquilasen motos y cogimos una scooter bastante cómo para ir de paquete. Volvimos al hotel y descansamos un rato mientras probábamos la piscina. Y por la noche, como ya teníamos cómo movernos por la zona, nos acercamos a la Playa del Inglés con intención de cenar en alguno de los chiringuitos que abundan por la zona. A decir verdad, aún no habiendo hecho gran cosa ese día, seguíamos arrastrando el cansancio del día anterior, por lo que volvimos pronto al hotel.


DÍA 3 - Poniendo a prueba la moto

Cuando fuimos a alquilar la moto, el de la tienda nos recomendó varias rutas donde poder conocer los lugares más característicos de la zona y de la isla en general. Y como nos dijo que por el camino disfrutaríamos de increíbles vistas y lugares con encanto, no dudamos en coger la moto bien temprano y lanzarnos a la carretera. Comenzamos a subir hacia Fataga, lugar desde donde nos dijeron que íbamos a conseguir buenas vistas y no se equivocaban.

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Seguimos subiendo y por el camino nos encontramos con unas cuantas granjas de camellos, desde donde realizaban excursiones. Nosotros la verdad es que no estábamos muy interesados en montar en camello, preferimos seguir con la ruta. Llegamos hasta San Bartolomé de Tirajana y desde ahí tiramos hacia el centro, hacia la zona de Cruz de Tejeda. Con unos cuantos kilómetros recorridos, vimos que la hora de comer se nos iba echando encima y decidimos volver por donde habíamos venido, no sin antes parar a tomar un tentempié en San Bartolomé de Tirajana. Y de ahí, vuelta al hotel, donde preparamos una papas arrugás bien ricos y fáciles. Y como no, tenían que ir acompañados del rico mojo picón.


Y después de esa paliza, un poco de relax en la piscina. A las tardes, nos solíamos acercar a la zona de la Playa del Inglés donde tomábamos algo y cenábamos en una de sus terrazas. Una de las noches cenamos unos mejillones que estaban buenísimos.


Aguantábamos hasta bastante tarde porque la temperatura era perfecta y el ambiente con los cóckteles y música alrededor te animaba a quedarte un rato más. Pero tampoco podíamos estar hasta muy tarde, ya que teníamos que volver en moto.


DÍA 4 - Conociendo la capital

El cuarto día nos despertamos un poco antes ya que teníamos planeado acercarnos a la capital. Teníamos casi 60 kilómetros por delante, por autopista y con la scooter. Sólo deseaba que no hubiera mucho tráfico que no hiciese mucho viento. La verdad es que me lo paso mucho mejor circulando por carretera secundarias y vacías que cuando voy por la autopista. No voy tan segura como paquete, pero no me puedo quejar. A parte del dolor de culo que me ocasionó el viaje, todo había ido sobre ruedas.

Cuando llegamos a Las Palmas no teníamos ni la más remota idea de dónde íbamos y dónde teníamos que aparcar. Además, como casi en todas las ciudades hoy en día, todo era OTA. Pero nos enteramos que si ibas en moto, los aparcamientos eran gratuítos. Aparcamos cerca del puerto, así que decidimos acercarnos hacia el paseo para poder orientarnos mejor. La verdad es que anduvimos sin rumbo fijo durante un buen rato. Entramos en un museo dedicado a la ciencia, pero no nos quedamos mucho rato. Y paseando paseando, llegamos a la zona de las playas. La verdad es que el tiempo no acompañaba mucho, sólo hacía resolillo y de vez en cuando pegaba bastante el viento, pero mientras no lloviese... Anduvimos por todo el paseo, llegando hasta la punta en la que está el Auditorio Alfredo Kraus. Y vuelta hacia la zona de los restaurantes, que con el paseo que habíamos dado ni nos dimos cuenta de que había llegado ya la hora de comer.


No podíamos andar remoloneando después de la comida, y es que habíamos pensado en volver hacia Maspalomas, pero esta vez por el centro de la isla (olvidándonos un poco de la autopista) y así poder visitar otros puntos turísticos de la zona.

La primera parada fue en Arucas, famosa por ser donde está la destilería del Ron Arehucas. Lástima que estuviese cerrado porque queríamos entrar a ver cómo era la fábrica y de paso coger alguna botella para llevar de regalo. Nos tuvimos que conformar con verlo desde fuera y dar un paseo por el pueblo, visitando su catedral. Desde allí, seguimos subiendo y aparecimos en Teror, aunque como no tuvimos ocasión de visitar nada, no puedo recomendaros ningún sitio. Nosotros básicamente paramos porque nuestras posaderas necesitaban un descanso de vez en cuando.

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Mientras avanzábamos, las vistas que teníamos enfrente eran cada vez más bonitas. Además, cuanto más bajo estaba el sol, más increíble era el paisaje. Por el camino, paramos en un par de sitios más como la Cruz de Tejeda, el Roque Nublo... y aparecimos por el mismo camino que subimos el día anterior, pasando nuevamente por San Bartolomé de Tirajana, Fataga, las granjas de camellos... hasta aparecer al norte de Maspalomas. Para cuando llegamos, el sol estaba ya casi desapareciendo y era hora de volver al hotel. No sin antes coger algo de cena, y es que hoy sentíamos que no podíamos dar un paso más de lo cansados que estábamos.



DÍA 5 - Mogán y Puerto Rico

La idea que teníamos al día siguiente era quedarnos por la zona e ir a conocer los pueblos de Mogán y Puerto Rico. Partiendo de que los dos pueblos están en la zona de veraneo de turistas extranjeros por excelencia, todo estaba dirigido a ellos: los restaurantes, las tiendas de souvenirs, los cursos de buceo...

Decidimos ir ese día porque nos habían hablado del mercado que solían celebrar semanalmente los viernes y como a mi me gustan todas los complementos y demás que suelen vender en los puestos, nos acercamos a echar un vistazo. La pena es que era tanta la aglomeración que a cada paso que daba, iban disminuyendo mis deseos de comprar algo. Para cuando llegamos a los puestos finales, solo me había comprado una toalla de playa para reemplazar la que yo había llevado, que era demasiado pequeña y me embadurnaba en arena siempre que me tumbaba. ¡Qué pena! Yo que quería hacerme con nuevos accesorios y nada. ¡Mi gozo en un pozo!

Debo decir que el pueblo tiene su encanto y la llaman la pequeña Venecia, pero, en mi humilde opinión, no es nada de eso. No son más que un par de puentes dentro del mismo puerto. Paseamos un rato hasta llegar a la zona de la playa. Y como no habíamos llevado bañador, nos contentamos con tomar unas cañas bien frescas en una de la terrazas que estaban enfrente.

Al menos, habíamos pasado la mañana y en esta ocasión sí que me dio por sacar alguna que otra foto, ya que las vistas bien lo merecían.



La tarde la aprovechamos para descansar. Así que tras una buena siesta, nos fuimos a la piscina a aprovechar los últimos rayos del sol. Y a la noche, más de lo mismo: nos fuimos a los chiringuitos de la Playa del Inglés a cenar.

DÍA 6 - Día de Relax

El sábado decidimos tomárnoslo como día de descanso y pensamos en acercarnos a la playa, ya que solo habíamos estado unos 2 días en ella. Y es que se nos hacía más cómodo ir directamente a la piscina. Pero este día aprovechamos la mañana para acercarnos a la Playa del Inglés. La de Maspalomas la teníamos más cerca, pero había más algas y más viento y no se estaba nada cómodo. Además, en cuanto nos cansábamos de la playa, teníamos las decenas de chiringuitos en los que poder tomar algo. Y es lo que hacíamos, porque el calor era bastante insoportable (soy "doña calores") y no aguantaba más de 15 minutos en la toalla. Tras unos cuantos chapuzones, levantábamos el campamento, nos tomábamos alguna caña y después de pasar por el super, nos íbamos a casa a prepararnos la comida. Nos habíamos convertido en unos expertos en papas arrugadas y ese era un buen día para volver a prepararlos y salieron incluso más ricos que el primer día.

No puedo contar mucho más sobre este día, ya que no hicimos nada especial. Ya digo que cogimos día de relax. Por lo que un poco más de piscina y a cenar. A última hora, aprovechando que era sábado y había bastante ambiente en los bares del paseo, nos sentamos en uno de ellos y nos tomamos unos buenos cócteles.




DÍA 7 - ¡Nos vamos al Aquapark!

¡Qué emoción! ¡Por fin lo había convencido para ir al Aquapark! Que fue gracias a que cuando alquilamos la moto, el señor de la tienda nos dio un vale con el que el conductor de la moto conseguía un 50% de descuento. Y, realmente, eso fue lo que más nos animó a ir. Además, a mi siempre me han encantado los parques acuáticos y me había costado 8 años en convencerle, pero al fin lo conseguí. Así que ese día, cogimos nuestra motito y en 10 minutos nos plantamos en la fila de la entrada. En cuanto vimos los precios, se nos salieron los ojos de las órbitas. La entrada de adulto costaba 25,50 € y, menos mal que teníamos el vale del 50%, con el que la segunda entrada nos salió por 12,75 €. ¡Pero ahí no queda todo! Si querías alquilar hamaca, tenías que pagar 8 € por persona y si querías guardar tus cosas en una taquilla, te salía por otros 6 €, pero en la salida te devolvían 2 €. ¡Vamos, un robo! Pero, ¡oye, lo bien que nos lo pasamos...! Nuestro primer intentó fue un poco fracaso para mí porque no cogía bien los saltos y no disfruté del todo. Además, nos prohibieron bajar con la cámara acuática metida en el bolsillo del bolsillo, ni con chancletas. Así que vuelta a las taquillas.

Probamos todas las atracciones y nos lo pasamos genial. Lo que me sorprendió es que siendo domingo, hubiese tan poca gente en el recinto. Era una gozada llegar a las colas y que después de esperar máximo 10-12 personas, te tocara el turno. Repetimos hasta la saciedad y para la hora de comer estábamos ya agotados de andar subiendo escaleras, soltando tanta adrenalina, el suelo que quemaba un montón por tener que ir descalzos... Así que sobre las 15:00 nos marchamos, ya habíamos tenido suficientes aventuras por ese día.
Ese día sí que necesitamos una siestas reconfortante. Me dolían todos los huesos del cuerpo y me había dado algún que otro golpe en las bajadas. Decidimos tomarnos la tarde-noche libre y no hacer nada más que descansar. 


DÍA 8 - Celebrando nuestros 8 añitos juntos

Como ese día era especial, pensamos en ir a pasar la mañana a la zona de Puerto Rico, comer algo por la zona... Hacía un día bastante triste, estaba bastante nublado y además, el pueblo no era nada del otro mundo. Tampoco tuve ocasión de ver mucho más que la zona del puerto, la playa y los chiringuitos y lo mejor que puedo decir es que en el bar donde paramos a tomar unas cañas nos atendieron de maravilla. Incluso el camarero nos contó que estuvo viviendo muchos años cerca de nuestro pueblo y que le encantaba venir siempre que podía.

Me habían hecho un encargo de llevar una marca de cigarrillos especiales y aproveché para cogerme dos paquetes para mí, uno de mojito y el otro de vainilla.
Teníamos claro dónde íbamos a ir a comer. Nos habían recomendado un restaurante llamado "La Bahía del Pajar" en Arguineguín. Os dejo el enlace del sitio puesto que me pareció 100% recomendable: https://www.facebook.com/pages/La-Bah%C3%ADa-del-Pajar/262353567213409. Nos dijeron que era posible que hubiese que encargar sitio, pero tuvimos suerte y no hizo falta. Debo decir que nos dejó impresionados. Su calidez, simpatía de los dueños, el paraje... y sobre todo, la comida. Nosotros nos decantamos por unos boquerones marinados, dos buenas piezas de pescado fresco del día (en mi caso, probé la vieja y estaba buenísima) y. como no podían faltar, unas papas arrugadas con mojo picón casero. ¡Riquísimo! 100% recomendable en cuanto a calidad, precio y trato. 
Para bajar la comida tuvimos que darnos un par de paseos por la zona antes de volver a casa. Hacía muy buen día, por lo que aprovechamos para ir a la playa. Y a la noche, tuvimos también una muy buena cena. 



El solomillo con salsa de roquefort estaba buenísimo, las patatas y las verduras en general sabían genial y era tan grande el planto que menos mal que cogimos un único plato con intención de coger postre. Y al final, nos tomamos otros cócteles, que esta vez venían con bengalas y sombrillitas. 




¡Qué día tan completo habíamos tenido! Y qué poquito quedaba para marcharnos... Sólo teníamos un último día por delante, así que decidimos ir a casa no muy tarde y descansar. 


DÍA 9 - Último día

Había llegado el final de las vacaciones y aún no habíamos hecho las compras de los recuerdos para llevar a nuestros familiares. Por suerte, sabíamos dónde podíamos encontrar de todo: en el paseo de la Playa del Inglés. Juguetes y ropa para los niños, recuerdos para nuestros padres y amigos, mojo picón como para un regimiento...

Pero primero, decidimos aprovechar unas últimas horas de sol en la playa. Y ese día no pudimos hacer mucho más ya que por la tarde teníamos que entregar la moto y no podíamos acercarnos hasta el paseo, ya que para volver teníamos como unos tres cuartos de hora andando. Así que, un poco más de piscina y preparamos las maletas para tener todo listo.



Al día siguiente madrugábamos bastante y ese día no tuvimos tiempo de hacer nada más que ir a cenar al centro comercial cercano y localizar el punto exacto en el que estaba la parada de autobús para calcular cuánto tiempo nos llevaría llegar hasta allí al día siguiente.


DÍA 10 - Vuelta a casa

Al día siguiente, teníamos que levantarnos a las 6 de la mañana para dejar el hotel, andar unos 15 minutos hasta la parada del autobús con las pesadas maletas y llegar al aeropuerto para salir a las 10:30 hacia Madrid. Tras una larga espera en la cola de facturación, fuimos a desayunar y aprovechamos para hacer la compra que nos faltaba: el tabaco. Un cartón que aquí cuesta 42-43 €, allí costaba 18 €, asi que había que aprovechar.

Tras casi 3 horas de vuelo, llegamos por fin a Madrid, con pena por haberse terminado el viaje, pero con ganas de seguir disfrutando de nuestras vacaciones otros 4 días más.

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Si tuviera que valorar el viaje, diría que está muy bien para familias y parejas que buscan descanso y no estar rodeados de zonas de fiesta. Lo que no quiere decir que no haya fiesta, pero la verdad es que nosotros no íbamos con esa intención y a parte de los cócteles que tomamos en los bares del paseo, no fuimos de pubs. Además, últimamente se ha vuelto destino de moda, ya que 3 personas más que conozco han ido justo después de nosotros y hasta empezar a buscar dónde irnos de viaje, no había oído hablar apenas de Maspalomas.

Por poner una pega, diría que el viaje salió bastante caro y eso que nos contuvimos bastante tanto a la hora de elegir vuelo y hotel como a la hora de controlar los gastos... Por unos 200-300 € más te podías ir la zona de Cancún o Riviera Maya con un todo incluido o hacer algún viaje más cercano pero con más lugares que visitar. Es lo que eché en falta. Lugares de interés. Seguramente nos perdimos muchas cosas por no ir a excursiones organizadas donde te van explicando la historia, arquitectura, paisaje... Pero la verdad es que nosotros siempre hemos sido de ir por libre. Lo que no quiere decir que no nos informemos un poco cuando vamos de viaje e no intentemos planificar un poco a dónde ir y qué hacer cada día.

Estoy deseando que llegue ya el verano que vienes y disfrutar de las pedazo de vacaciones que nos vamos a pegar en nuestro siguiente destino que aún está por confirmar...

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